Be water, my friend

El motivo del título de esta entrada viene porque hace unos días tuve dos experiencias que me han enseñado mucho más que lo que muchos libros pueden enseñarme y es que tuve la suerte de conocer a personas comprometidas con su trabajo, con las personas de su alrededor y sobre todo con enseñar todo lo que saben y de la mejor forma posible a los niños.

La primera de ellas fue la charla que nos dio una maestra de infantil en la que nos habló de lo importante que es la socialización en estas clases, el continuo contacto con los padres y familiares de los niños y con el resto del profesorado y lo necesario que es innovar. Esta maestra trajo algunos de los proyectos desarrollados en su aula y estuvo dándonos consejos sobre cómo llevar una clase, actividades que realizar con los niños y nos mostró que teniendo constancia, confiando en tus capacidades y esforzándote al máximo puedes llegar a conseguir tus objetivos. Esta docente hablaba con orgullo de los trabajos de sus alumnos, había desarrollado distintas técnicas para crear rutinas divertidas con ellos y recalcaba la importancia de preparar las clases y buscar nuevas formas de hacer que los niños aprendan, pero siendo el maestro un guía, dejando que las riendas de su aprendizaje las lleven los niños, y con esto no me refiero a que hagan lo que quieran sino a que el maestro debe enfocar su trabajo a que haya una buena relación entre sus alumnos y con él/ella para que haya una predisposición al aprendizaje y la investigación de cosas que les parecen interesantes, para que los niños muestren sus inquietudes sin miedo alguno y entre todos se ponga solución. Así es como debe trabajar una clase de infantil.

La siguiente experiencia fue la visita que hicimos a una comunidad de aprendizaje. El colegio “San Juan de Ávila” de Castellar de Santiago tiene un objetivo, que todas las partes implicadas en la educación (docentes, padres y alumnos) formen parte de ella y realmente lo lleva a cabo. En este colegio los padres realizan reuniones periódicas con la dirección  para añadir mejoras o solucionar problemas al igual que los alumnos, que eligen un delegado para transmitir las mejoras y problemas que han tenido durante la semana para  que de esta manera todos sepan cómo está funcionando en cada momento el colegio. Un día a la semana se realizan grupos interactivos, que consisten en dividir la clase en grupos y trabajar cada grupo unas fichas de una asignatura determinada con la supervisión de un voluntario (un padre, una madre,… sirve cualquiera) que evaluará la forma de trabajar en grupo, no es necesario que tenga conocimientos sobre el tema porque el objetivo de estos grupos interactivos es que sean los propios compañeros los que se ayuden entre sí, la presencia de estos voluntarios sirve de ayuda en la supervisión del alumnado y permite al profesor de la clase resolver dudas que hayan podido existir en las explicaciones de esa semana. También se crean tertulias dialógicas en las que la clase escoge un libro y cada semana se leen un capítulo y lo comentan. Aunque parezca mentira los niños escogen ser voluntarios y hablar delante de todos sobre lo que les ha parecido, reflexiones que hayan hecho y demás. Estas sesiones son guiadas por un niño que hará de modelador y también participarán los padres y  el profesor de la misma manera que el resto de niños. Otra actividad que incluía este colegio era  las personas libro, una iniciativa basada en la idea que Ray Bradbury en su libro Fahrenheit 451 plasmó de que cada vez que alguien hace suyo el texto de un libro y lo comparte con los demás es un premio que estos reciben porque puede abrir nuevas fronteras y modos de vida que desconocían, un libro puede hacer un mundo y actualmente no se tiene en cuenta el papel tan importante que juega la lectura y la cultura por lo que a partir de este proyecto se pretende inculcar a los niños la importancia de ello. Esta actividad  consiste en que el alumnado puede recitar una parte de un libro (cualquiera que les parezca interesante) a toda la clase, acompañando su explicación con la entonación y los gestos debidos y es asombroso  ver la capacidad del alumnado  para meterse tan de lleno en su explicación y la rapidez lectora que adquieren gracias a estos métodos que sin duda además de acercarles más a la cultura les ayudarán en futuras exposiciones y a expresarse ante el resto de personas, haciéndoles perder el miedo escénico. Las TICs allí se usan constantemente y utilizan muy bien los recursos de los que disponen, es una utopía que espero pronto se extienda al resto de colegios.

Estas experiencias me han hecho ver las cosas muy diferentes a como nos las están poniendo, porque en general la educación está mal pero poniendo de nuestra parte como han hecho en el colegio y como hace la maestra de infantil los niños pueden ir a clase motivados, podemos pasar momentos realmente enriquecedores por ambas partes y mostrar que si elegimos ser educadores es porque realmente nos importa formar a personas para que en un futuro tengan capacidad de elección, sean libres, respetuosos y continúen teniendo esas ansias de comerse el mundo que tienen cuando entran al colegio, pero esta labor será aún más provechosa si contamos con la participación de los padres, que al conocer nuestras técnicas y ayudar en algunas actividades en el colegio conocen como funciona y pueden ponerse en la piel del educador, haciendo que este pueda hacer un seguimiento más exhaustivo de su alumnado porque está en constante comunicación con su entorno fuera del aula.

Mi intención al subir esta entrada es mostrar que el refrán que dice que “del dicho al hecho hay un trecho” puede cambiarse y las personas que hemos conocido estos días atrás son un claro ejemplo de ello porque si se quiere se puede crear una comunidad perfecta en la que los niños desarrollen todas sus capacidades, que esté libre de exclusión y en la que todo el mundo trabaja a destajo por mejorar todo lo que sea posible la educación. Bajo mi punto de vista el profesorado debe ser como el agua y adaptarse a todos los contextos en los que está y estas personas lo han hecho y han conseguido elevar la educación a su máximo exponente y creo que es algo digno de admiración. Por ellos y por el resto de educadores que se reciclan y se esfuerzan día a día en mejorar sus clases merece la pena pensar que una educación de calidad es posible y luchar porque se cumpla.

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